Historia de la Notación Musical

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La época de las contribuciones Islámicas en la Europa Medieval, tiene como principal protagonista al séptimo califa de Bagdad Al-Mamún promotor del movimiento: traducción greco-árabe de los tratados filosóficos, los textos clásicos y el trabajo del filósofo griego Aristóteles abarcando el arte, la arquitectura, la medicina, la agricultura, el idioma, la tecnología y la música.

Durante los siglos VI Y VII fueron traducidos y utilizados estos conocimientos por los monjes nestorianos, los monjes melquitas y los monjes jacobitas, más los exiliados griegos que visitaron los centros islámicos principalmente la escuela Aristotélica de Bagdad en los siglos XII y XIII.

El conocimiento islámico, llegó a Europa, a través de Burgundio de Pisa en Sicilia, quien descubrió en Antioquía (Turquía) los textos de Aristóteles, traduciéndolos al latín con Gerardo de Cremona en Toledo, España. 

En los manuscritos de AL-Mamún y del gran músico Ishaq al-Mawsili se utilizó una notación musical escrita en árabe llamada “Perlas Separadas” y su traducción en latín, lo uso el historiador, poeta monje y escritor Pablo el Diácono para componer el Himno a San Juan Bautista llamado Ut Queant Laxis.

Así para cada una de las primeras silabas de los versos, escribió el nombre de estas notas musicales sustituyendo la nota DO por UT.

UT – Ut Queant laxis  «para que puedan»

RE – Resonare fibris «exaltar a pleno pulmón»

MI – Mira gestorum  «las maravillas»

FA – Famuli tourum «estos siervos tuyos»

SOL – Solve polluti  «perdona la falta» 

LA – Labii reatum «de nuestros labios impuros» 

Sa – Sancte ioanes «San Juan»

Posteriormente y volviendo al siglo once el copista, (persona que tenía como labor escribir a mano, manuscritos y libros hasta la aparición de la imprenta) del canto gradual Viderunt Omnes”trazó una línea roja horizontal en el pergamino, facilitando y originando la notación musical. Aunque fue el monje italiano Guido de Arezzo, quien la desarrolló dentro de un patrón, elaborando la escala musical y popularizando las notas del Himno a San Juan Bautista.

Guido en Italia creó nuevas técnicas como el tetragrama, precursor del pentagrama que consistía en cuatro líneas rectas paralelas y equidistantes, donde se escribía sobre ellas las notas, la escala diatónica (escala usada en la música clásica) y perfeccionó la escritura musical, fijando la altura del sonido en las líneas, acabando con la notación neumática; sistema que consistía en signos gráficos que representaban los sonidos sin especificar el ritmo.

Luego en el siglo XVI, se añadió la nota musical «SI» derivada del verso, Sancte ioanes por Anselmo de Flandes, combinando y uniendo las iniciales de cada palabra. En el siglo XVIII el italiano y musicólogo Giovanni Battista Doni, para facilitar el solfeo, sustituyó la silaba UT por DO, buscando que terminara en vocal y que se pareciera al inicio de su apellido.

El sistema latín de notación tras la traducción y modificación es la que conocemos actualmente:

DO – RE – MI – FA – SOL – LA – SI

Mientras que, el tetragrama en el siglo XV, el clérigo, compositor y teórico musical, Ugolino de Orvieto, a quien se le atribuye agregar la pauta de cinco líneas, creó el Pentagrama añadiendo una quinta línea enumerado de abajo hacia arriba y creando cuatro espacios que se generalizó en Francia y se fijó en toda Europa a partir del siglo XVII.

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